Tratamiento percutáneo de dehiscencias periprotésicas mitrales y aórticasdescripción, análisis de resultados a corto y medio plazo, y valoración de indicación

  1. Cortés, Marcelino
Dirigida por:
  1. Manuel Martínez-Sellés Director/a
  2. F. Fernández Avilés Director/a
  3. M. A. García Fernández Director/a

Universidad de defensa: Universidad Complutense de Madrid

Fecha de defensa: 20 de enero de 2009

Tribunal:
  1. Arturo Fernández-Cruz Pérez Presidente/a
  2. Luis Ignacio Prieto Valiente Secretario/a
  3. Ramón López Palop Vocal
  4. Pedro Luis Sánchez Fernández Vocal
  5. Cándido Martín Luengo Vocal

Tipo: Tesis

Resumen

La aparición de una dehiscencia periprotésica complica entre el 2 y el 17% de las sustituciones valvulares. La regurgitación resultante puede dar lugar a cuadros de insuficiencia cardíaca congestiva y/o anemia hemolítica. El tratamiento de elección hasta ahora es una nueva cirugía de cara a sustituir o reparar la prótesis, pero en aquellos pacientes que no son candidatos a cirugía debido a un alto riesgo quirúrgico, el cierre percutáneo del defecto con diferentes dispositivos puede ser una alternativa. Se llevó a cabo un análisis prospectivo de los pacientes sometidos en nuestro centro a un cierre percutáneo de dehiscencia periprotésica mitral o aórtica sintomática por insuficiencia cardíaca y/o hemolisis, entre febrero de 2003 y junio de 2007. Fueron en total 49 pacientes consecutivos, 48 de los cuales fueron desestimados para un tratamiento quirúrgico por alto riesgo, mientras que el caso restante fue el paciente el que rechazó una nueva cirugía. La intervención fue realizada bajo anestesia general, con control radioscópico y con ecocardiografía transesofágica. Para ocluir el defecto se utilizó un dispositivo de cierre de ductus permeable en todas las intervenciones. Por último, se llevó a cabo un seguimiento clínico y ecocardiográfico en todos los pacientes a los 6 meses de la intervención. El dispositivo pudo ser implantado en 34 de los 49 pacientes (69.4%). No se registró ningún fallecimiento secundario a la intervención, aunque no estuvo exenta de complicaciones. 14 pacientes presentaron anemización significativa tras la intervención, 3 de los cuales se debió a un incremento en la hemolisis previa tras el implante. Se objetivó un empeoramiento transitorio de la función renal en 7 pacientes, sin consecuencias clínicas. 2 pacientes presentaron sendos ictus isquémicos, sin secuelas. En 2 casos se suspendió el procedimiento por bloqueo completo de la prótesis, y otros 2 casos presentaron arritmias ventriculares severas. A los 6 meses, el grado de regurgitación se redujo significativamente en 18 pacientes (52.9% de los pacientes en los que se pudo realizar el implante), observándose una mejoría clínica significativa al final del seguimiento en 21 casos (61.8% de los pacientes en los que se pudo realizar el implante). 8 pacientes fallecieron durante el seguimiento debido a causas no relacionadas con la operación. CONCLUSIONES: De acuerdo con nuestros datos, el cierre percutáneo de dehiscencias perivalvulares es un tratamiento seguro en pacientes con un alto riesgo quirúrgico, con resultados aceptables a medio plazo. Ésta técnica intervencionista supondría una alternativa razonable en el tratamiento de dehiscencias periprotésicas, con un riesgo asociado relativamente bajo. La ecocardiografía transesofágica presenta un papel fundamental en el estudio de las dehiscencias, monitorización de la intervención, y seguimiento de los pacientes.