Epidemiología sociocultural de la crisis del covid-19

  1. Garcia Plaza, Raquel
Zuzendaria:
  1. Francisco Giner Abati Zuzendaria

Defentsa unibertsitatea: Universidad de Salamanca

Fecha de defensa: 2023(e)ko uztaila-(a)k 13

Epaimahaia:
  1. María Belén Bañas Llanos Presidentea
  2. José Antonio Martín Herrero Idazkaria
  3. Carla Guerrón-Montero Kidea

Mota: Tesia

Teseo: 821361 DIALNET lock_openTESEO editor

Laburpena

La epidemia del COVID-19 ha tenido un impacto mundial. Distintas comunidades a lo largo del mundo han vivido esta crisis de maneras diferentes, influidas por las características demográficas, sociales, políticas y culturales de su país. Se busca recoger y comprender la experiencia de la pandemia en poblaciones de distintos entornos (rurales y urbanos), de todos los grupos de edad y géneros, a lo largo de ocho países representativos de culturas diferentes (Namibia, Botsuana, Sudáfrica, Mozambique, Estados Unidos de América, Cuba, Suecia y Dinamarca) y comprender qué variables económicas, culturales y epidemiológicas han podido impactar en esta experiencia. Se estudia a nivel cuantitativo la relación entre la demografía de las naciones, su desarrollo económico y su equidad social con la incidencia y mortalidad por COVID-19 mediante el método de Mínimos Cuadrados Ordinarios y se organizan en tres grupos los países en base a sus similitudes en estas variables, usando el método de agrupación jerárquica de Ward, en 172 países. Se vuelve a emplear el análisis de Mínimos Cuadrados Ordinarios para valorar qué factores han determinado la estrictez de las medidas de los gobiernos de 88 naciones. Por último, se realizan entrevistas semi-estructuradas a población local de los ocho países a estudio (52 en Namibia, Botsuana, Sudáfrica y Mozambique, 31 en Cuba, 77 en Estados Unidos y 40 en Suecia y Dinamarca) para recoger y explorar la experiencia de la pandemia, en cuanto a adversidad, incidencia y mortalidad percibida, vivencia de miedo, confianza y adhesión y opinión sobre las regulaciones contra el COVID-19. Se analizan las respuestas cuantitativa y cualitativamente. Se halla que, por una parte, las poblaciones de edad avanzada muestran tanto una incidencia acumulada como una mortalidad por COVID-19 superiores a las de las poblaciones jóvenes. La estabilidad económica y el número de médicos por cada mil habitantes desempeñan un papel determinante en la incidencia de la COVID-19 y la desigualdad social está relacionada con una mayor mortalidad por COVID-19. La estrictez de las regulaciones de los gobiernos de cara a la pandemia no ha estado determinada por la epidemiología de la enfermedad. No obstante, cuanto más democrático es un país y más robusto es su sistema sanitario, menos estrictos han sido, mientras que cuanto más tradicionalista y centrado en valores de supervivencia en lugar de autoexpresión es un país, más estrictos han sido. Las sociedades con altos índices de indulgencia y masculinidad también han mostrado mayor estrictez en sus regulaciones. Por otra parte, a lo largo de las entrevistas se observó que haber padecido COVID-19 orientaba a reportar una mayor incidencia de la patología en el entorno del/la informante. Las respuestas más frecuentes en cuanto a incidencia y mortalidad percibida fueron conocer a muchas personas a su alrededor que habían padecido la enfermedad, pero no conocer personalmente a nadie que hubiera fallecido. Las entrevistas mostraron que en la región sur de África, así como en Estados Unidos, y a diferencia de en Suecia y Dinamarca, las poblaciones rurales entrevistadas han sufrido menos durante la pandemia que las urbanas o suburbanas, que la población del sur de África, estadounidense y cubana entrevistada muestra una alta preocupación por la situación socioeconómica de sus naciones y que la alta sensación de responsabilidad social caracteriza la buena adhesión a las medidas contra el COVID-19 en las sociedades de Suecia y Dinamarca, a pesar de la diferencia en la obligatoriedad entre las regulaciones de ambas naciones. La población sueca y cubana entrevistada considera, en mayor proporción, las regulaciones contra el COVID-19 de sus gobiernos apropiadas, mientras que la danesa y estadounidense consideran, con mayor frecuencia, las medidas de sus respectivos gobiernos demasiado estrictas. Reportaron haber vivido adversidad durante la pandemia el 70,97% de la población cubana entrevistada, el 67,31% de los/as participantes del sur de África, el 58,44% de los/as estadounidenses entrevistados y el 42,5% de las personas procedentes de la región fronteriza entre Suecia y Dinamarca. No se encuentra un patrón claro en las experiencias de miedo, a excepción de la muestra de la sociedad estadounidense, en la cual percibir la polarización social de la misma favorece reportar haber sentido miedo durante la pandemia, y los/as informantes de Suecia y Dinamarca, donde las mujeres han reportado haber sentido miedo en mayor proporción que los hombres. Se muestran diferencias transculturales en el individualismo o colectivismo, y confianza, pero se aprecia que el miedo es una emoción universal.